Pensando en mil maneras de sentir, en si existes o es un vuelo inútil. Y es que odio, odio mis madrugadas, tus llamadas, el café mal servido, y odio las prisas, tus diligencias, tu habilidad de salir cuando el sol, odio los ascensores, los séptimos pisos, las entradas sin llamar, odio las duchas de agua fría, los portazos, el fuego, las tumbas, su oscuridad, las arañas, mi alma, odio los espejos y la forma en que me miran, la forma en que se ríen y la forma en que me rio…, odio las páginas en blanco, mi almacén de recuerdos, tus experiencias no vividas.. odio tus gritos, mis susurros, las recetas, la lluvia, el ruido, el silencio, las interminables esperas, los abrazos no recibidos, las caricias que no sienten, las voces que no dicen nada, la voz que lo dice todo, la inmensidad de sus ojos, la seguridad de tus andares, odio las inseguridades, los bostezos, la desesperación, los relojes, los autobuses… y odiar, odio odiar.

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