Has venido en el momento idóneo. Me recuerdas a un viejo amigo, solía escucharlo en mis noches más oscuras, cuando yo quise acabar con mi universo, con un corazón débil. Cuando la ansiedad me pedía sentirle y cuando su voz era lo único que podía sosegarme. Sólo hace falta encontrar el pedacito de tranquilidad que te falta, atrápalo, asegúrate de que es tuyo y sólo tuyo. Cuando eso pase... deja lo que estés haciendo, sal a la calle y no le tengas miedo a la lluvia, siempre puedes bailar con ella.
Ahora cierro los ojos y estás tú, y me basta... porque realmente es lo que hoy me hace feliz. Es así y así es como hay que aceptarlo.
Un beso a todos los que me leen.
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