Besos irrevocables que viajan a través del tiempo y que sólo dejan en mi memoria un resquicio de lo que sucedió. Me frustro cuando intento evocar escenas de una película que no puedo rebobinar, la de mi vida.
Es entonces cuando entiendo que en mi memoria algo falla, o entiendo también que mi retentiva de las cosas funciona mejor de lo que esperaba. Solo me quedan tristes pero valiosas reminiscencias de lo que fui, algunas más de lo que soy y quizás el tiempo, si me admite en su sillón de cuero menestral, decida el papel que juego en esta amarga película.
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